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País de parados busca inmigrantes

La crisis no ha detenido el flujo de extranjeros, solo lo ha ralentizado

- Las políticas restrictivas son inútiles a largo plazo

- La globalización se demuestra irreversible

- Despidos financiados. El Fondo de Garantía Salarial abonará de forma permanente una parte de los despidos económicos, aunque en adelante solo serán los procedentes (aquellos en los que el empresario tenía razón).

- Temporales en fijos. El contrato fijo más barato (33 días por año) recuperará un importante incentivo al poder convertir a esta fórmula los contratos temporales ya en vigor.

- Contrato a tiempo parcial. El Gobierno estudia cambiar la regulación para potenciarlo.

La crisis pone un freno a los flujos migratorios, pero no los detiene. Los números rojos de la economía de los países que han visto crecer en los últimos años el porcentaje de extranjeros entre su población no pueden volver a levantar las barreras destruidas por la globalización. Y el aumento del número de parados en Occidente no va a alterar esta tendencia a largo plazo.

Según el último informe sobre Inmigración, publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2009 el flujo de inmigrantes permanentes en los 24 países miembros de la organización se ha reducido en un 7%, pero en cifras absolutas -4,3 millones de personas- está aún en niveles superiores a cualquier año anterior a 2007, es decir, los albores de la recesión mundial.

"Muchos de los factores que empujaron al alza el número de inmigrantes antes de la crisis no han desaparecido. Sigue habiendo una necesidad estructural de trabajadores extranjeros en varios países y el envejecimiento de la población avanza, así como la globalización de las economías y la integración europea", explica por teléfono Thomas Liebig, del departamento de Migraciones Internacionales de la OCDE.

Europa es una de las zonas, junto a Japón y Corea del Sur, donde la reducción de los flujos migratorios ha sido mayor, sobre todo en países como República Checa (un 46% menos), Irlanda (42%), Italia (25%) o España (con una caída del 18%, mucho más reducida del 43% registrado entre 2007 y 2008). Mientras que en otros países de la OCDE, como Australia, Canadá e incluso Estados Unidos -donde los datos del desempleo no paran de crecer-, ha habido un ligero aumento. Los movimientos entre los Estados de la UE se colocan entre los datos más bajos: un 22% menos.

Cifras importantes pero no tanto como, según la OCDE, cabía esperar dada la magnitud de la crisis y el endurecimiento de las políticas migratorias registrados en algunos países. A pesar de que las primeras cifras estimadas para 2010 indican que sigue esa tendencia de repliegue, "la demanda de trabajadores emigrantes volverá a subir", pronosticó ayer el secretario general de la organización, Ángel Gurría, en la presentación del informe en Bruselas.

John Martin, director de Empleo de la OCDE, señaló que "cuando la economía española se recupere harán falta trabajadores cualificados, pero también seguirán haciendo falta empleos no cualificados, que serán cubiertos por inmigrantes. Esto permitirá a los españoles cualificados entrar en el mercado de trabajo", y añadió: "Los países deberán atraer personal cualificado y en eso España está por detrás de los países europeos".